Sobre recusas das editoras


Lendo textos como esse, do mestre Enrique Vila-Matas, fico mais tranquilo depois de receber um não de uma editora.

¿Es usted escritor o ha intentado serlo? Tanto si lo es como si ha querido serlo, usted ha tenido que conocer en algún momento de su vida el rechazo. Es posible que alguien desde alguna editorial le haya escrito alguna vez una carta donde muy educadamente le han dicho: “Estimado señor, nos ha causado una agradable impresión su manuscrito, pero...”

El rechazo es una amarga realidad de la profesión de escritor. A mí, en cierta ocasión, me devolvieron uno de mis primeros manuscritos con las mejores metáforas de mi novela tachadas con un rotulador y devueltas meticulosamente cambiadas, convertidas en las metáforas que proponía el anónimo responsable del informe de lectura. Un rechazo así no se olvida. Cada día hay cientos de personas deprimidas porque les han devuelto un manuscrito. Y eso que hay mil tácticas para intentar remontar el efecto rechazo. Una de ellas consiste en repasar las más famosas injusticias en esta materia. El famoso rechazo de André Gide al manuscrito de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, por ejemplo. O bien recordando que Dublineses de Joyce fue rechazado por veintidós editoriales. O pensando en la breve carta de rechazo que recibió Oscar Wilde por El abanico de Lady Windermere: “Mi estimado señor, he leído su manuscrito. Ay, mi estimado señor”.

O texto está no mais recente livro de Vila-Matas, uma seleção de seus ensaios, mas pode ser lido no site do escritor.

Comentários

Rejane Martins disse…
Enrique es esencial, Porém, ah, porém, pero, también!
Te conheço pouco, mas sei que o que escreves é profundo e bem feito... O que quero dizer? As editoras hoje em dia preferem esse livrecos que não dizem nada para ninguém, mas vendem feito água. Um dia, quando achar uma editora séria e comprometida com o que há de sério e essencial nos textos não perecíveis, terá sua vez!!!
Abraço!!!

Mensagens populares deste blogue

No Traçando Livros de hoje, Milan Kundera e A arte do romance

Uma resenha que não aconteceu